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CHARLANDO MANO A MANO CON EL TAMBERO

Lic.  Horacio A. Gerde
info@fundacionppicna.com

La producción animal está fundamentada en cuatro pilares básicos: Genética, Sanidad, Manejo y Alimentación. Su importancia es tal que si cualquiera de ellos fallara, todo proyecto se derrumbaría. Esto nos indica que es fundamental mantenerlos en un adecuado equilibrio.

La Nutrición en si no es un misterio, no es mágica, sólo es saber interpretar correctamente los requerimientos de los animales, como así también 1o que el medio que los rodea les ofrece para cubrirlos e interrelacionarlos. Pero dentro de esto hay algo irrefutable: "las vacas no comen números ni mienten"; por lo tanto, cuando no se hacen bien las cosas, inmediatamente nos lo dicen.

Dentro de la alimentación de las vacas podemos tener tres sistemas:

Uno de los primeros aspectos que debemos tener en cuenta cuando vamos a alimentar una vaca, es que la misma cubra los requisitos mínimos de volumen (materia seca); por eso es que si me hablan de una vaca holando, normal, sanitariamente bien, con una producción de 12 litros a los 4 meses de parida, lo primero que se me ocurre pensar es que esa vaca tiene hambre. Nuestras vacas, en cualquier tambo, con una alimentación mínima adecuada, tienen que producir más de 15 litros por día.

Una vaca bien alimentada tiene que hacer su pico de lactancia entre los 30 y 90 días después del parto, por lo que si observamos el promedio de producción de nuestro país y trazamos una curva, encontramos que en la misma hay un desfasaje o sea que hay todo un cúmulo de leche que nunca se produjo. Esto es básicamente un problema de alimentación que se traduce en importantes pérdidas económicas y baja rentabilidad en el tambo.


REQUERIMIENTOS

¿Cuáles son los requerimientos de una vaca en lactancia?

El 10% de su peso en materia húmeda o el 3,5-4,5% de su peso en materia seca. Estos son valores aproximados pero que sirven como guía, es decir, que una vaca de 550 a 600 kg va a comer, en materia seca, alrededor de 18/24 kg/día según meses de lactancia, nivel de producción y características individuales. De ahí en más tenemos otros tipos de requerimientos; la ingesta diaria debe tener una composición del 16% de proteínas, el 17% de fibra, un nivel energético adecuado, mas un correcto aporte de minerales y vitaminas. Si se cumple con estos requisitos le estamos dando a la vaca la oportunidad de que muestre su capacidad productiva. Ajustes nutricionales más finos debe realizarse en la nutrición de vacas de alta producción.


ALIMENTAR LA VACA SECA

Estamos acostumbrados a ver que a la vaca seca se la mande al peor potrero y que luego de parida se le exija una alta producción. Los que hacen esto no se dan cuenta que la vaca, en esa etapa, en esos 60 días, está desarrollando dos tercios de su ternero y está acumulando reservas que luego utilizará en el pico de lactancia, entre otras cosas. Por eso encontramos que un animal bien alimentado en la etapa de seca hace el pico de lactancia entre los 30/90 días, mientras que una "vaca tradicional", con una alimentación subóptima en su etapa de seca, nos muestra el pico de lactancia alrededor del cuarto o quinto mes y con un nivel marcadamente inferior.

Una misma vaca que en la segunda lactancia hizo un pico de 24 litros, si la alimentamos bien en su etapa de seca, hará en la siguiente lactancia un pico entre los 45 y 75 días, de 28 o 30 litros. Esa diferencia paga ampliamente la inversión que hicimos al darle una correcta alimentación en sus 60 días de seca.

Pero esta alimentación durante el período de seca no sólo trae beneficios en la producción sino que la reproducción también se ve beneficiada. Vamos a tener mejores partos, menos retención de placenta, con animales reproductivamente preparados para la próxima gestación y un intervalo parto-parto entre 12 a 12,5 meses.

Las vacas deben secarse 60 días antes del parto o lo que es equivalente a los 7 meses de preñez aunque su producción sea elevada. En la práctica ¿cuántas vacas están pariendo en el tambo? Esto es un error garrafal!!

Estos son conceptos básicos para lograr la eficiencia en el tambo. Alimentar la VACA SECA no es un GASTO, es una INVERSIÓN con rápido retorno.


Buscar el equilibrio

Si tomamos este concepto y alimentando bien a la vaca durante la lactancia, vamos a ver que la curva de producción en vez de caer rápidamente lo hace en forma más lenta.

¿Cómo se logra esto? Desde el punto de vista del nutricionista se mira a la vaca como si fuera un barril, con una capacidad limitada. Para hacerlo más gráficamente imaginemos un barril en donde tenemos que poner todos los nutrientes necesarios para que al animal produzca y reproduzca. Si cada uno de los nutrientes es una de las duelas (madera del barril), ¿hasta dónde podremos llenar ese barril? Lo vamos a poder llenar hasta la duela más baja.

Cuando la altura entre las tablas es muy marcada, provoca que algunos animales le podamos estar dando demasiada energía en un momento inadecuado, pero en la tabla más baja nos quedó la proteína, entonces vamos a tener vacas muy gordas que producen poca leche. Podemos dar un exceso de proteína o provocar una deficiencia de energía; es decir un desequilibrio.

Entonces ¿qué vamos a tener? Una vaca que va a estar dando leche recurriendo a sus reservas corporales, pero que cada día se va a poner más flaca hasta llegar a un momento en que empieza a tener una baja producción de leche. Entonces, si a cada una de esas tablas las vamos equilibrando, paso a paso, tendremos producciones bastantes normales. Llenaremos mejor el barril.

Lo importante es tener una producción media lo más pareja posible, ya que lograr altas producciones en primavera, cuando tenemos los mejores forrajes, no es nada del otro mundo, el tema está en que estas producciones se mantengan lo más niveladas posible a lo largo de todo el año. Allí es donde tenemos que trabajar en la nutrición y en la alimentación.

Las técnicas que se pueden aplicar son varias, pero siempre hay detalles que deben ser respetados. Por ejemplo, nunca hacer cambios bruscos en la alimentación, ya que lo que hay dentro de ese barril es un medio de cultivo y 1o que nosotros estamos alimentando en realidad son las bacterias que viven dentro de ese medio. Las hay especializadas para procesar cada tipo de alimento, están las procesadoras de celulosa, almidones, de proteínas, etc., y el equilibrio que allí existe se mantendrá mientras nosotros le vayamos suministrando la alimentación adecuada.

Si la cambiamos repentinamente produciremos una brusca alteración donde un grupo de bacterias se van a encontrar con que no dan abasto para procesar todo lo que llega, en tanto que a otro grupo no le va a llegar el material suficiente como para que ellas actúen normalmente. Ahí empiezan los disturbios y la producción de leche baja.


Cómo y cuánto dar

¿Cómo evaluar todo esto? En nuestro sistema pastoril es mas variable porque debemos interpretar qué es lo que el campo a través de pasturas, los verdeos, etc., nos está ofreciendo en cantidad y calidad. Y sabemos que esto no es fijo ni estable. Tenemos distintas variables en función de épocas del año, de estadio de la planta, etc. Por eso es importante saber evaluar todo lo que está ocurriendo en esa pastura. Pero también sabemos que hay diferentes pasturas, tomemos por ejemplo una alfalfa; no es lo mismo la alfalfa de un campo sin fertilizar que aquella en donde se hizo la incorporación de fosfatos, superfosfatos y demás, ya que todo esto será absorbido por la planta y en definitiva va a ser lo que el animal coma. También es muy distinto el valor nutricional de esa alfalfa en estado de PREFLORACIÓN-10% FLORACIÓN o FLORACIÓN PLENA.

En la nutrición animal no hay recetas fijas, lo que anda bien en un campo no necesariamente lo hará en otro.

¿Cómo medimos el volumen de pasto? Es muy distinto pastorear un potrero abierto que hacer parcelas diarias donde estamos controlando más de cerca la ingesta, pero esto a su vez requiere mayor trabajo, estar más encima del tema. Por ejemplo, dentro de un potrero tenemos parcelas que pueden ser más "ralas" que otras, por consiguiente esa parcela deberá ser de mayor superficie.

Un razonamiento lógico diría que esto se simplifica llevándole el pasto a las vacas, ya que así sabremos cuánto le estamos dando. Pero empiezan a surgir otras variables como por ejemplo qué contenido de materia seca tiene, cuánto de agua. Para esto hay reglas generales, éstas dirían que para una avena que todavía está tierna, en su primera comida, el contenido de materia seca oscila entre el 14% y 17%; cuando está en una segunda comida, ya más sazonada, podemos hablar de un 16% y 18% y en épocas secas puede tener de un 22% a un 24% de materia seca. Esta reglas generales hacen que en su sistema extensivo las producciones empiecen a subir y bajar.

Pero qué nos aportan las pasturas: gran parte de proteínas, gran parte de fibra, volumen y parte de la energía. Pero esto no alcanza a cubrir todos los requerimientos de la vaca especialmente en los momentos más importantes de la producción. Es por ello que debemos suplementar lo que aporta la pastura. ¿Cómo lo hacemos?; a través de un alimento balanceado, a través de una molienda, etc.

Pero evidentemente surgirá la pregunta: ¿Lo que estamos dando es lo adecuado? Muchas veces malgastamos el dinero queriendo ahorrar.

Cuando tenemos la mejor calidad de pastura que hace un buen aporte de proteína, lo que debemos dar es energía, cosa de lograr la mayor producción, y ¿cómo damos energía? Las principales fuentes de energía que disponemos son los granos. Pienso que les habrá pasado a muchos de ustedes al comprar un alimento balanceado de 16% de proteína y un montón de cosas más, que al dárselo a las vacas en esa época la producción no varía mucho. Sin embargo le da maíz molido o sorgo y la producción aumenta.

Para comprender esto debemos volver al barril: en nuestra tabla más baja estaba la energía y lo que ocurre es que esa vaca no necesitaba más proteína que un 10/12%, que es la que está aportando el cereal. Mientras tanto nosotros creyendo estar haciendo lo mejor para la vaca le estábamos dando un alimento de 16% de proteína y menor contenido energético que el grano.

Pero no todo pasa por la energía y la proteína. Hay algunas otras cosas que no las vemos en el momento pero si a posteriori. Por ejemplo, ¿qué es la suplementación mineral? Si tenemos un campo bien provisto de pasto en calidad y cantidad, lo que debiéramos dar es un buen alimento balanceado con 14% de proteína y alta energía. ¿Por qué?, porque allí encontraremos además el calcio, el fósforo, el magnesio, etc., etc., que la vaca necesita. Normalmente los alimentos de bajo valor proteico suelen ser de bajo nivel energético también, son los más "baratitos", pero lo que debiéramos dar es un alimento de adecuadas proteínas y energía. Las vacas no entienden de precios pero si lo que deben comer.

Aquí se presenta el problema de cómo medir la energía; tarea no muy simple. La única que lo mide rápidamente y da una pronta respuesta es la vaca. Si dimos una ración con 16% de proteína y no levanta la producción y lo hace al suministrar un cereal, tenemos un problema de fácil solución: damos además del balanceado, grano molido o molienda de maíz, sorgo, trigo, cebada, es decir, un grano, mezclado con afrechillo de trigo o harinas de oleaginosas.

También se ofrecerá un suplemento mineral de buena calidad en una batea cerca del agua. La vaca cuando va a tomar agua consume el suplemento mineral; esta es una actividad voluntaria, que si el animal lo necesita lo va a consumir, sino, no. El mineral es consumido en dosis muy bajas. Así habremos logrado otra solución alternativa. Si el agua es salada se utilizará un suplemento mineral para esas aguas, mientras que si se dispone de aguas dulces, se usarán los minerales correspondientes.

Lo ideal sería que el alimento balanceado que damos contenga toda la energía, la proteína y los minerales que corresponda y por supuesto que estén correctamente balanceados.


Silaje

Un problema opuesto al anterior sería si tenemos un forraje de baja calidad o estamos alimentando con silo. Esta forma de alimentación está siendo cada vez más popular, por lo que se debe tener en cuenta que el silo funciona bien en tanto y en cuanto sea correctamente manejado, es decir, en forma balanceada. El silo tiene 6-8% de proteína y un 25% menos de energía que el grano de maíz.

Un simple cálculo nos indica que si la vaca necesita 16% de proteína, dando silo solamente o silo y una pastura pobre no vamos a sacar mucha leche; sí vamos a engordar la vaca. Aquí se nos presentaría el problema de cómo suplementar ese silo, con qué hacerlo.

Tenemos que lograr una dieta total con 16% de proteína, entonces deberemos suministrar el silo mezclado con un pellet de girasol, con un concentrado proteico, con semilla de algodón, urea, etc.

En definitiva lo importante es que lo que entre al barril tenga 16% de proteína, 17% de fibra y una energía del 70% expresada en TND (total de nutrientes digestibles).

Por ejemplo, la semilla de algodón es un excelente ingrediente, como todos, pero si la usamos bien. Todo tiene limites y el concepto de que si un poco hace bien, mucho hace mejor no es válido. Si suplementamos con hasta 3 kilos de semilla de algodón por día por vaca, más silo de maíz de buena calidad, no vamos a tener inconvenientes reproductivos ni productivos; pero si le damos a esa vaca 6 kilos de semilla de algodón, seguramente aparecerán los problemas.

Otro elemento interesante para trabajar es la urea, pero no recomendaria usarla a nivel productor porque así como es buena es peligrosa.

Para representarlo gráficamente diríamos que la urea funciona en ese medio de cultivo del rumen como tirando un trozo de hielo seco en el agua. En ese caso hay una liberacion rápida de un gas blanco que es el anhidrido carbónico del hielo; en el caso de la urea lo que se libera rápidamente es nitrógeno, el que tiene que ser atrapado por las bacterias que están en el medio, procesarlo y prontamente transformarlo en proteína. Pero para que las bacterias lo puedan hacer bien, tienen que tener la energía suficiente para poder trabajar tan rápido y fuerte como para captar todo ese nitrógeno que se líbera. Todos los elementos son perfectamente utilizables pero hay que emplearlos bien y manejarlos con cuidado.


Fibras

El porcentaje de proteína de un alimento no dice todo. ¿Cuál es la relación proteína/fibra - proteína/energía? Nodebemos olvidarnos que estamos trabajando con rumiantes, animales que hacen funcionar un aparato digestivo que es el rumen con un movimiento de maceración y amasado de todo el alimento que allí ingresa, pero ¿qué es lo que excita ese movimiento?, las fibras, en gran medida. Ellas también son las responsables de mantener la acidez del rumen y la generación de ácidos grasos volátiles. Esto nos indica que deberemos tener un porcentaje mínimo de fibra para que el rumen funcione. Por ejemplo, digamos que ponemos 12% de fibra y el rumen funciona, pero inmediatamente vamos a ver que el porcentaje de grasa de la leche baja ya que lo que determina el nivel graso de la leche es la fibra especialmente.

El punto óptimo para tener una alta producción con minimo 3,3% de grasa butirosa, es el 17% de fibra, pero lo importante es que esa fibra tenga una longitud mínima de 3 cm y una calidad adecuada.

Lo expuesto guarda relación con dar fardo picado o no, con la humedad adecuada, para lograr una correcta fermentación. Esto es más importante que si el picado es fino o grueso, aunque el mejor resultado se logra con picado fino.


¿EL PASTO VERDE ES NECESARIO O NO?

Hay vacas de muy alta producción que al pasto verde sólo lo conocen como parte del paisaje.

Si ajustamos bien todos los valores nutricionales de la dieta, podemos suministrar el pasto henificado, de muy buena calidad y que el agua la tomen en el bebedero. El heno puede darse picado o tal cual. Picado tiene la ventaja que se aprovecha mejor, pero usando una buena pastera que permita recolectar las hojas que caen en una batea, también se aprovecha el fardo sin moler.

En términos generales podemos decir que de 1 kg de pasto verde que le damos a la vaca, contiene 200 g de materia seca y 800 g de agua. Pero el "barril" tiene una capacidad limitada que no podemos superar y si le agregamos mucha agua se llena y no podemos introducir toda la materia seca necesaria, es decir, NO DAMOS A LA VACA TODOS LOS NUTRIENTES QUE NECESITA, por lo tanto, no lograremos la producción que sería posible.

En muchas oportunidades, el pasto verde que levantan del campo tiene un valor nutricional inferior y una variabilidad mayor que la de un heno de buena calidad.

TRATEMOS DE DAR A LA VACA TODA LA MATERIA SECA QUE NECESITA, CORRECTAMENTE BALANCEADA Y QUE EL AGUA LA TOMEN A VOLUNTAD, FRESCA, LIMPIA Y DE BUENA CALIDAD EN LOS BEBEDEROS.

En definitiva pasto verde si o no, pasa por una relación de disponibilidad y costos, pero nutricionalmente NO ES IMPRESCINDIBLE.

Buenos Aires, Mayo 1994.

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ZOE Tecno-Campo