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EL Diagnóstico y Evaluación de la deficiencia de zinc en los bovinos

Lucas Drugueri
lucasdrugueri@ciudad.com.ar

Resumen:

Debido a las variaciones fisiológicas individuales que posee el ganado bovino, en cuanto a la concentración sanguínea y presencia en otros tejidos del organismo de zinc, resulta poco certero él diagnóstico de la deficiencia de dicho mineral mediante una única evaluación, debiéndose recurrir entonces a la utilización combinada del diagnóstico de la sintomatología clínica-productiva, determinación de la concentración sanguínea, alteraciones bioquímicas y análisis integral del suelo y el alimento consumido (forraje y agua de bebida).

Introducción:

El zinc es un microelemento (oligomineral) esencial que funciona en el cuerpo animal como activador de más de doscientas sistemas enzimáticos que están involucrados en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono, ácidos nucleicos, lípidos y en la estabilidad de las membranas biológicas (2) (7).
La deficiencia de zinc en sus formas más severas es de rara aparición en nuestro medio rural y su diagnóstico no ofrece mayores inconvenientes (1), en cambio la deficiencia de zinc en los estadios iniciales de la enfermedad (considerando a toda deficiencia como enfermedad) o en la forma subclínica pude producir mermas en la producción láctea y en la ganancia de peso diaria en los bovinos destinados a la producción de carne, que nos pone frente a todo un desafío para el diagnóstico (2) (7).

Diagnóstico de la deficiencia de zinc a través de su concentración sanguínea:

Los valores normales de la concentración sanguínea de zinc en los bovinos suelen oscilar dentro de unos límites comprendidos entre 0.8 y 1.2 (gr. de zinc/ml, aunque puede ser alta la variabilidad y se conocen muchos factores (distintos del contenido de zinc en el alimento) que influyen en sus concentraciones en el
suero (7).
Al respecto, varios autores han señalado que el diagnóstico de las deficiencias de este mineral puede complicarse al tratar de interpretar los valores sanguíneos o tisulares, debido a factores ajenos a la alimentación que pueden hacer variar estos valores.
Por ejemplo, desafíos en el sistema inmunológico, edad y época del año en ganado Hereford, como el stress preparto, hasta aún vacunaciones, pueden hacer variar en forma apreciable los niveles plasmáticos de zinc (3). El stress por hipertermia, mastitis y edad (vacas viejas) reducen también el contenido de zinc en suero de ganado vacuno de leche (8).

Los contenidos de zinc en el plasma son particularmente susceptibles a los efectos del stress, así lo revelan trabajos realizados que descubrieron una concentración media de zinc en plasma de 0.68 (0.23 (gr/ml 18-24 horas después del parto en 31 vacas que habían parido con normalidad, mientras que era de 0.38 (0.14 gr/ ml). En 8 vacas que habían padecido distócias con terneros muertos al nacer (2).

Resulta evidente que los valores de zinc en suero o plasma deben usarse con precaución para diagnosticar una deficiencia de zinc en los bovinos. Valores de 0.4 (gr/ml, o menores, si son persistentes, pueden ser considerados como prueba presuntiva de una deficiencia de zinc en los bovinos (6).

La concentración de zinc en el plasma sanguíneo es el indicador de la deficiencia más utilizado aunque carece de certeza y sensibilidad como criterio para el diagnóstico. La mayoría de las veces no se disponen de los métodos de laboratorio apropiados para confirmar la deficiencia de zinc, además no siempre su dosaje en sangre es la mejor forma de llegar al diagnóstico, debido a las diversas variaciones antes mencionadas que este parámetro puede sufrir (1).

Diagnóstico de la deficiencia de zinc a través de su concentración de alimento consumido (forraje y agua de bebida) :

Aunque resulte útil la determinación del contenido de zinc en las dietas (INTA Castelar, Balcarce), para compararlo con las cantidades presentes en otras dietas usadas frecuentemente de patrón (datos obtenidos de animales en estabulación que reciben dietas apropiadas), las variaciones en la absorción del
zinc procedente de distintas fuentes, y la influencia que ejercen sobre la utilización del zinc otros componentes de la dieta, como las interacciones con el molibdeno, el calcio y los sulfatos presentes en el agua de bebida limitan le valor de este tipo de evaluación (1) (7).

Los cálculos de requerimientos que aparecen en las tablas de nutrición provienen de trabajos de investigación llevados a cabo en países desarrollados, con sistemas de producción intensivos, con diferencias marcadas en las condiciones ambientales y de manejo y, en muchos casos, con animales de otro potencial genético de producción distintos de nuestro país. Además, la mayoría de estos ensayos para los cálculos de requerimientos han sido efectuados en animales estabulados o en condiciones donde el ingreso de materia seca del alimento se conoce con mayor precisión y estando controlados otros efectos colaterales que
pueden afectar la salud y la producción de los animales (6).

Aunque distintos estudios han arrojado los niveles máximos y mínimos del zinc en Pasturas, Granos y Reservas Forrajeras es casi imposible analizar el contenido de este mineral de los pastoreos cada vez que los animales entran a consumirlos, y sabemos que la variación en el contenido mineral de acuerdo al estadío fenológico de las plantas y condiciones climáticas y a las épocas del año son tan grandes, que prácticamente invalidan el uso de los valores estabulados, factores estos que invalidan la realización del diagnóstico de la deficiencia a
través de la medición de este mineral en los alimento (1) (7).

Con respecto a la presencia de molibdeno y a los sulfatos en el agua de bebida es fundamental hacer su medición ante la sospecha de estar frente a un caso de tipo infeccioso (pietín) u otra patología que se presente ante una deficiencia debido a que sus acciones antagónicas interfieren en la absorción intestinal de
este micromineral. En el análisis integral de la información obtenido de un trabajo realizado por el INTA EEA San Luis en Lincoln, Pcia. de Buenos Aires, se genera la hipótesis que las pododermatitis presentes en diversos establecimientos de la zona estaban relacionadas a la deficiencia de zinc y que podría estar inducida pos excesos de sulfatos en agua y posiblemente por molibdeno en pasto (6).

Diagnóstico de la deficiencias de zinc a través de su concentración en el pelo:

Las concentraciones de zinc en el pelo reflejan los consumos con la dieta de los bovinos aunque es alta la variabilidad individual y se produce variación con la edad, sexo, región corporal y condiciones estacionales. Valores subnormales en el pelo pueden representar una prueba en apoyo de la existencia de una deficiencia en la dieta aunque no pueden ser considerados como criterios sensibles para el diagnóstico (4).

Diagnóstico de la deficiencia de zinc a través de la sintomatología clínica-productiva:

La deficiencia clínica de la deficiencia de zinc en bovinos se observa clásicamente en animales de cría e invernada y se caracteriza por lesiones podales ( Pododermatitis Plantar Proliferativa), lesiones secas en la piel con descamación epitelial conocidas como Paraqueratosis (más frecuentemente en hocico, cuello, escroto, y parte posterior de los miembros posteriores) menor ganancia de peso, menor eficiencia en la conversión del alimento, menor consumo voluntario, menor desarrollo testicular, arqueamiento de extremidades
posteriores, rigidez articular, tumefacción de los tarsos y disminución de la capacidad de las defensas orgánicas (5) (6) (7).

Las lesiones podales defieren de las comúnmente descriptas para pododermatitis Bacterianas en cuanto a que son lesiones secas, con erosión de los talones sin afectar los tejidos blandos por encima de pezuña. En estas categorías de animales también se ha demostrado una mejora en este índice en novillos deficientes tratados con sales de zinc aún cuando se presume que debido a la mejoría de las lesiones podales (Pododermatitis) los animales pudieron movilizarse mejor y obtener más del potrerto (5).

La inhibición que experimentan el crecimiento en animales afectados por esta deficiencia se debe en parte a una alteración del apetito, es decir, a una reducción en el consumo del alimento, y en parte a una menor actividad de la timidinaquinasa, (una metaloenzima con zinc que determina la formación de trifosfato de timidina, un requisito previo fundamental para la síntesis de ADN y para la división celular) (7).

La deficiencia de zinc en el toro se traduce con un importante descenso en la concentración en los testículos, epidídimo y próstata, así como en el líquido seminal y en la cola de los espermatozoides, pese a que la concentración de zinc en el semen y la fertilidad de ese semen no es clara. Además, se ha demostrado que el zinc es esencial para la espermatogénesis, y su deficiencia causa retardo testicular en esta categoría (10).

La deficiencia de zinc también afecta a las hembras que pueden padecer efectos adversos en todas las faces de la reproducción desde el celo hasta el parto y la lactación. Se comprobó que la suplementacion oral con zinc aumentó la tasa de preñez de vaquillonas y vacas; disminuyó el porcentaje de partos distócicos, el
porcentaje de natimortos, el porcentaje de endometritis postparto, el intervalo Parto-Concepción (idas), el porcentaje de vaquillonas en anestro hasta los 120 días postparto y el número de Células Somáticas Totales en leche (1).

En la categoría de las vacas lecheras que cursan con esta deficiencia se presentan afecciones podales (Pododermatitis Plantar Proliferativa) y lesiones epidérmicas descamativas en piel (1). Las anomalías funcionales y estructurales de la deficiencia de zinc que se acaban de describir van asociadas a diversos
cambios bioquímicos en sangre y tejidos.

Según se va desarrollando la deficiencia suele producirse un ligero descenso de la concentración de zinc en tejidos tales como hígado, riñón, corazón, hueso y músculo y una disminución más marcada en el plasma sanguíneo, en el páncreas y en el pelo.
Las cantidades de zinc en estas últimas estructuras son normalmente elevadas (100-200ppm), aunque es grande la variabilidad individual y se produce cierta variación con la edad y la región corporal, así como con el contenido de la dieta en zinc, la época del año, el sexo y el estado fisiológico del animal en el momento de medir éste parámetro (2) (3) (6).

Conclusiones:

Si bien la deficiencia de zinc no es la principal limitante tanto en la producción de leche como en una buena eficiencia productiva en rodeos de carne, está adquiriendo una importancia creciente a medida que se incrementa el potencial genético de producción y se sofistican los sistemas de alimentación de los rodeos.

Si bien la deficiencia en su forma grave en nuestra región es rara en los bovinos (1), puede ser diagnosticada con relativa facilidad mediante la utilización combinada de la interpretación de las alteraciones
clínicas-productivas y patológicas, las alteraciones bioquímicas que esta deficiencia produce en los bovinos (niveles plasmáticos) y análisis de la dieta consumida (forraje y agua de bebida). El diagnóstico de la deficiencia severa en sus etapas iniciales o en la forma subclínica, presenta dificultades a causa de
no contar con una forma efectiva y sensible de evaluar a partir de la concentración sanguínea, ni de la concentración de zinc en ppm en la ración y a la falta de sintomatología clínica en estos casos (6).

Bibliografía:

(1) Bértoli, José; Corts, Antonio; Bono, María Florencia; Garnero, Silvio;
Cuaini, José. Comisión Directiva 1998. Círculo de Medicina Veterinaria del
Departamento de Las Colonias. 23 y 24 de octubre 1998. Esperanza- Santa Fé. IX
Jornadas de Salud Animal.

(2) Corbellini, C. N. ; Mangoni, A. R. ; C. De Mattos, Alicia; Auzmendi, J. INTA
Pergamino. Proyecto Lechero. (1997). Efectos de la suplementación con óxido de
zinc o metionina-zinc en vacas lecheras marginalmente deficientes. Revista de
Medicina Veterinaria. Vol. 78. N° 6. Pág. 439-447.

(3) Dufty, J. H.; Bingley, J. B.; Cove, L. Y. (1977). The plasma zinc
concentration of nonpregnant, pregnant and parturient Hereford cattle.
Australian Veterinary Journal. 53: 519-522.

(4) Miller, C. F.; Powell, G. W.; Pitts, W. J.; Perkins, H. F. (1965). Factors
affecting zinc content of bovine hair. Journal of Dairy Science. 48: 1091-1095.

(5) Ridao, M.; Cseh, S.; San Marino, S.; Drake, M. y Yarrar, M. Fac. Cs. Agrarias
de la UNMdP.2. INTA EEA. Balcarce. Argentina. Valores serológicos de hierro y
zinc en distintas categorías de bovinos en el área de Balcarce. Memorias XIV.
Reunión ALPA- 19° Congreso AAPA. Pág. 801-803.

(6) Sager, R. L. y Bustillo, J. M. 1. INTA EEA San Luis. Argentina. 2. Actividad
privada. Lincoln. Argentina. Deficiencia de zinc en novillos de invernada.
Memorias XIV. Reunión ALPA-19° Congreso AAPA. Pág. 779-781.

(7) Underwood, E. (1981). Los minerales en la nutrición del ganado. 2da. Edición
Acribia. ESPAÑA.

(8) Wegner, T. N.; Ray, D. E.; Lox, C. D.; Statt, G. H. (1973). Effect of stress
on serum zinc and plasma corticoids in dairy cattle. Journal of Dairy Science.
56: 748-752.

Lucas Drugueri (Est. de Veterinaria - UBA - Arg.)
lucasdrugueri@ciudad.com.ar

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