Qué necesitan los productores

Ideas básicas para los que recién se inician, para los temerosos, para los que quieren "guardar el secreto" y para los que ya no confían

No vamos a detallar aquí toda la problemática económica, ya ampliamente sabida y discutida en todos los medios informativos, sino a lo que el productor necesita y espera de los profesionales, instituciones y empresas que lo asesoran, o deberían asesorarlo.
Es lamentablemente común que los productores desconfíen de los profesionales. Comentarios tales cómo "para que voy a llamar al veterinario si sabe menos que yo" son bastante comunes y los escuchamos en reiteradas ocasiones.
Antes de continuar, queremos aclarar que todos estos comentarios no constituyen una regla, pero lamentablemente existen. No estamos tratando de poner sobre el tapete las aptitudes de los profesionales, simplemente es una nota general de una problemática extendida y de la cual también se quejan los mismos profesionales. Por lo tanto cabe preguntarnos porqué se da esta situación.

1) Actitudes del productor

Los peligros del arreglarse solo
Como ya planteamos en la nota "Porqué es tan difícil producir", los cambios y todas las variables naturales son difíciles de prever y todo aquel que no conozca ampliamente las especies y el sistema con que está "lidiando" se verá expuesto a tropiezos que deberá manejar y vencer. Aquel que pretenda arreglarse solo debe ser capaz de contemplar y prever la mayor parte de las variables y dificultades que surgirán para hacerles frente.
También es preciso recordar que lo que hace un año funcionó perfectamente, hoy puede no funcionar, por un tema tan simple como un ligero aumento en el nivel de la napa de agua y la consecuente variación de humedad en el suelo.

Creer todo lo que le dicen
En general este productor tiende a cambiar permanentemente su sistema sobre la base de toda cosa que escucha por ahí.
En la mayoría de los casos se da por dos razones: porque lo que está haciendo no funciona, o porque cree que con lo nuevo que escuchó va a andar mejor.
La actitud correcta no es ser un incrédulo, pero antes de ejecutar los cambios, hay que asegurarse muy bien de qué es lo que se busca, cuál es la autoridad de la fuente que informa de la supuesta mejora y si realmente esa mejora es necesaria y conveniente para su sistema.

Tomar en cuenta sólo lo que hace el vecino
Esto tiene sus riesgos y sus ventajas. Es cierto que en muchos casos ante una innovación o ante una duda, lo mejor es ver que está pasando a nuestro alrederor. Si nuestra zona coincide en sus características con la del vecino, y a este le va bien, no es mala idea seguir sus experiencias y rescatarlas, pero hay que tener claro que quizás las mismas se puedan mejorar o que nuestras condiciones no sean exactamente iguales a las del vecino, desde un detalle tan elemental como la persona con la que cuenta el vecino para manejar su hacienda. Puede ser que nuestro encargado para tales tareas no tenga la misma disposición para realizar la actividad.

Considerar lo nuevo como lo mejor o sólo lo viejo como lo mejor
En muchos casos se dan estas posiciones. Ni una ni otra son beneficiosas. Es evidente que en un gran porcentaje se ha vuelto a métodos convencionales porque después de varios años de implementar una nueva técnica, se "descubre" que no era tan beneficiosa como se pensaba. Hay que aprender a rescatar lo bueno tanto de lo que ya está en uso como de lo nuevo.
Esto abarca una enorme serie de problemáticas: formas de labranza, uso de agroquímicos, plaguicidas y antibióticos.
Recordemos por ejemplo el bum del DDT. Pareció en su momento la "solución a los problemas de la humanidad" hasta que después de años de uso se vieron sus impactos ecológicos y las terribles huellas que dejó como las enormes napas de agua contaminadas con insecticidas clorados o fosforados de múltiples tipos no recuperables hasta hoy en día.

Consultar a un profesional o institución
Esta, sin lugar a dudas, debería ser la primera elección del productor. En muchos casos, lamentablemente, no lo es.
¿Porqué? Muchos productores darán sus razones pero básicamente el problema central es que el productor desconfía, y este punto se discute a continuación considerando las actitudes de profesionales, instituciones y empresas.

2) Actitudes del profesional

Pensar que porque tiene el título ya sabe todo
Esto es muy común en profesionales jóvenes, que con el título bajo el brazo piensan que ya han aprendido todo lo que necesitan. Puede haber actitudes equivocadas, pero esta es la peor. La formación universitaria nos enseña a poder interpretar, y fundamentalmente a abrir los libros, cosa por muchos olvidada....
Cúantos hemos aprendido cosas de los productores de las cuales jamás oímos hablar!!!
A menudo, en el estudio de una ciencia o técnica hay conceptos tan antiguos que se dan por sobreentendidos, y pocas veces se vuelven a evocar. Sin embargo muchos de estos conceptos son el primer paso a tener en cuenta.
Por lo tanto, el productor puede ofrecer al profesional que se inicia valiosos conocimientos y experiencias y es importante que el profesional los atesore, así como también es importante que aprenda a evaluar los errores más comunes para detectarlos rápidamente en el caso de que se presenten.

Pensar que porque tiene el título se encuentra en un plano superior al productor
El productor acude al profesional con expectativas. El profesional debe entender que está prestando un servicio, que es su tarea y su obligación y no ver las cosas como que "está haciendo un favor a alguien que sabe menos".
Los productores son sensibles a esta conducta, igual que un profesional se sentirá "dolido" si al plantear un tema o consulta a otro profesional éste lo trata con aires de superioridad, que lamentablemente son tan comunes.
El productor recibe ayuda del profesional, pero este a su vez recibe un pago por sus servicios, por lo tanto es más que obvio que el favor es mutuo, y el productor también debe considerar que no está haciendo un favor al profesional por el hecho de acudir a él.

Ofrecer al productor lo mínimo indispensable de sus conocimientos
Muchos profesionales tienden a guardarse un "as en el manga" porque consideran que de este modo el productor queda sujeto a sus servicios. Esta es una actitud totalmente equivocada. En la mayoría de los casos los productores acuden nuevamente al profesional ante cualquier cambio que deseen hacer, o para un nuevo emprendimiento, pero sólo acudirán nuevamente a él si los resultados obtenidos han sido satisfactorios. No sólo volverán a llamarlo, sino que lo recomendarán a otros productores.
De nada sirve dar información a medias, porque el productor hará las cosas a medias y la producción también será a medias. Esto no conduce a nada.
Es común que el productor comience con las indicaciones y las cosas no funcionen. A veces es culpa del productor porque no ha hecho todo tal cual debía, pero en muchos casos, las cosas no funcionan y deben llamar al profesional una y otra vez. Este "celo profesional" acerca de los conocimientos lo único que hace es fatigar al productor, generar su desconfianza y empujarlo a que vuelva a lo que ya estaba haciendo que, si bien no era lo óptimo, le generaba menos inconvenientes y dolores de cabeza.
El profesional que tenga esta actitud, jamás tendrá verdadero éxito en su desempeño. Podrá tener trabajo si se ocupa de "hacerse notar" públicamente como ocurre en muchos casos, pero en el fondo es un fracasado, que tendrá que estar permanentemente buscando nuevos y nuevos clientes incautos para ofrecer sus servicios.

No considerar las posibilidades básicas del productor
Considerar las posibilidades básicas del productor es fundamental para comenzar un trabajo con éxito. Si se entra a un campo y lo primero que se dice es "tire todo porque lo que ud. tiene no sirve para nada" el profesional puede verse expuesto a diferentes actitudes por parte del productor: que éste se decepcione completamente frente a sus perspectivas de producción, que realmente le haga caso y tire todo aún lo que puede ser de utilidad, que no acuda nunca más a ese profesional porque sólo puede arreglarse con lo que tiene, que le agarre un infarto y caiga redondo al piso o que le parta la cabeza al profesional con el disco viejo de arado que justamente tiene en la mano.
Lo más importante es ver de que se dispone, con que se puede comenzar, qué metas se pueden alcanzar y cuando el sistema comienza a funcionar ir optimizándolo y reemplazando las cosas en su justo grado y medida. "Piano piano si va lontano" (despacio despacio se llega lejos) dicen los italianos y por algo será.
Reciclar lo que ya tiene es muy importante para el productor, le enseña a aprovechar lo que ya está para mejorar el sistema, le permite crecer y así poder ir renovando las cosas prioritarias.

No actualizarse o actualizarse "demasiado"
Es más que obvio a que nos referimos con el no actualizarse, y no hacen falta más explicaciones.
Ahora bien, que queremos decir con actualizarse "demasiado". Desde ya es una forma de referirnos a aquellos que viven un desmedido afán por lo nuevo. Todo lo nuevo requiere una experiencia de manejo y también hay que considerar que lo desarrollado en un país no necesariamente será lo mejor para otro. Otra vez volvemos aquí a tener que considerar las problemáticas de producción, ya que los sistemas no son idénticos, los productores no tienen la misma forma de pensar ni poseen los mismos recursos o ayudas y también existen los consumidores que son los que finalmente aceptarán o no ese producto novedoso, si de eso se tratara.
Por lo tanto, es preferible mantener lo viejo en marcha y comenzar lentamente la incorporación de nuevas tecnologías, dando un paso por vez y afianzando un pie antes de mover el otro... No es bueno confiar a ciegas, y hay que aprender a evaluar y sopesar los pro y los contras de lo novedoso.

Querer innovar permanentemente
Este punto está íntimamente relacionado al anterior (actalizarse "demasiado"). El profesional debe considerar que cada vez que el productor hace una innovación, en la mayoría de los casos, ésta trae aparejado un costo. Si permanentemente el productor debe cambiar un sistema por otro, no aprende ninguno como corresponde y lo único que hace es desestabilizar su sistema de producción, tanto desde el punto de vista económico como de manejo.

No involucrarse de lleno con cada uno de los productores
Cada productor debe ser considerado como un caso único, ya que todos tienen problemáticas diferentes por más que sean vecinos y sus terrenos y producciones sean las mismas. Las personas no son las mismas y las actitudes que toman frente a los problemas también difieren. Por lo tanto, cada problemática es individual. Cada productor tiene un problema diferente, por más que en el fondo muchos parezcan similares. Partir de esta base ayuda al profesional a identificarse con el productor, entenderlo, "tenerle paciencia" llegado el caso, y salir adelante airosamente en toda situación que se plantee.

No esmerarse por adquirir una visión interdisciplinaria
En los tiempos que corren este es un terrible error. Los árboles no dejan ver el bosque a mucha gente... Es fundamental que el profesional considere todas las variables del sistema, y esto incluye al productor, al personal, su entorno familiar, los campos vecinos, los otros productores, etc., etc..
Los sistemas de producción nunca están aislados y debe evaluarse todo el impacto del entorno desde todos los puntos de vista. Esto no implica que el profesional agrónomo o veterinario deba ser también economista, biólogo, químico y sociólogo!!!
Pero a la hora de tomar decisiones tiene que tener presentes todos las variables y si tiene dudas hacer las consultas correspondientes. Nadie tiene porqué saber todo, pero si es importante tener un "ojo clínico".

3) Las instituciones

Éstas deberían ser las primeras en el avance sobre el asesoramiento del productor. Lamentablemente y debido a las crisis económicas y falta de apoyo de los gobiernos, muchas instituciones se han visto severamente castigadas.
Otra situación lamentable es que algunos profesionales que trabajan para las instituciones gubernamentales se vuelcan a hacer asesoramientos en forma personal. Esto tiene un impacto importante en el desempeño de la institución como ente asesor.
Algunos profesionales hacen uso indebido del tiempo que deberían estar dedicando a la investigación de transferencia que debe brindar la institución y a su vez utilizan los recusos de la institución, como por ejemplo vehículos, para llevar a cabo los asesoramientos que ejercen en forma personal.

Conclusión: la institución pierde su identidad inicial de ayuda al productor y termina siendo una especie de empresa privada con personal que trabaja por cuenta propia pero financiada por los productores y ciudadanos que son quienes pagan los impuestos para que estas instituciones puedan existir.
Asimismo, las publicaciones que deberían estar a disposición del público deben adquirirse, pagando el precio de la publicación, y lo peor del caso es que muchos proyectos están financiados por organismos que otorgan el dinero para que la investigación se lleve a cabo y con cláusulas tales como la siguiente:
"El ......... tiene como misión apoyar actividades cuya finalidad es la generación de nuevos conocimientos -tanto en temáticas básicas como aplicadas- desarrollados por investigadores pertenecientes a instituciones públicas o privadas sin fines de lucro y cuyos resultados son a priori de propiedad pública...."

Por supuesto la gente puede acudir sin cargo a la biblioteca de la regional donde esté la publicación, pero para algunos productores esto puede implicar un desplazamiento de varios cientos de kilómetros. Por lo tanto muchos resultados seguirán durmiendo en las hemerotecas y pocos podrán acceder a ellos, a menos que envíen un giro postal y compren la revista o que puedan contactarse con el autor y este les envíe un apartado, si es que la institución lo permite.
En algunos casos todo lo que se puede ver en la red es el título del artículo en la tapa de la revista sin siquiera incluir un resumen del trabajo, por lo tanto, si el título no es lo suficientemente aclaratorio, surgen las dudas en cuanto a si el trabajo será o no de utilidad para la problemática que se encara. Nos estamos refiriendo estrictamente a publicaciones efectuadas por instituciones gubernamentales, no a revistas científicas que dependen de editoriales comerciales.

4) Las empresas

No cabe la menor duda de que el primer objetivo que debe tener una empresa es el de brindar un excelente producto o servicio al productor.
Sin embargo en muchos casos, este objetivo se diluye tras el afán de las ventas. Esto se ha hecho tan evidente en los últimos años que muchas empresas han perdido prestigio, no sólo ante los profesionales sino ante los mismos productores.
A veces las razones que argumenta una empresa acerca de la calidad de su producto son tán débiles, que se pone en evidencia que ni siquiera sus propios vendedores las tienen claras.
Una de las lamentables políticas de venta que se emplea es la de desprestigiar lo que hacen otros, cosa absurda, ya que esto suena a desesperación frente a los productores y lo primero que se piensa es que esa empresa debe estar muy desesperada económicamente para tratar de incrementar sus ventas con el flojo argumento de desprestigiar a los demás.
Para poder vender hay que mostrar los resultados, cosa bastante escasa hoy en día cuando esto debería ser el punto principal con tanta investigación y ciencia dando vueltas, o por lo menos contar con numerosos clientes con años de uso del producto.
También es sabido por todos, que grandes empresas venden a los países del "tercer mundo" los productos que no quieren en el "primer mundo" (nomenclatura de mundos que desearíamos poder evitar y que según nuestro gusto definiríamos como "países que compran lo que pueden" y "países que venden a otros lo que ellos no quieren para sí").
Muchos de estos productos siguen siendo elaborados en laboratorios del primer mundo, y muchos sabemos que existen nuevos productos fabricados por esos mismos laboratorios de mejor calidad y que respetan las legislaciones ambientales a los cuales no podemos acceder porque no hay en el mercado local. Pero las fábricas ya montadas deben seguir produciendo aquello para lo cual estaban preparadas y he aquí el primer problema. Asimismo los remanentes de fabricación anterior también deben "colocarse" de algún modo, por lo tanto, los países que "compran lo que pueden" terminan financiando las producciones indeseables del "mundo que vende".
Los disfraces hermosos de envases y folletos ya no conforman demasiado a los productores que a esta altura desconfían de todo, y no se los puede culpar.
Todas estas cosas restan confiabilidad y entonces los productores se vuelcan a comprar "lo mismo pero más barato" tal como ellos lo manifiestan y por desgracia lo que compran en la mayoría de los casos sí es más barato, pero no es lo mismo y así se genera una nueva estafa al productor.

5)La imagen profesional o empresarial

Últimamente con el auge de la publicidad en la red, y esto ya se viene arrastrando desde el auge de la publicidad televisiva, las empresas y los profesionales tratan de brindar una imagen de "confiabilidad".
Las empresas optan por mostrar sus instalaciones, laboratorios, directivos, personal, etc. y en algunos casos la publicidad termina pareciéndose más a la de una casa de decoraciones que a la de un laboratorio.
Todo lleva a pensar que con mejores instalaciones y equimamintos y personal idóneo las cosas se hacen mejor, pero esto no es garantía, ya que muchas de estas empresas quizás sacrifiquen calidad en sus productos para obtener el dinero que necesitan para la publicidad. Asimismo, nadie garantiza que lo que se elabora sea lo mejor para la salud o el medio ambiente. Puede haber una maravillosa fábrica de DDT que daría envidia a cualquiera pero que jamás declarará públicamente que lo produce, sólo mostrará aquello de excelencia que pertenece a otro sector, no al del producto indeseado.

En cuanto a los profesionales ocurren cosas que realmente llaman la atención:

El esmero por la fotito
No sabemos de cuanto sirva, pero a nosotros jamás se nos ocurriría consultar a un profesional porque nos gustó la fotito o dejar de consultarlo por que no nos gustó la fotito. Hemos tenido profesores con rostros y aspectos que no eran precisamente favorecidos y distaban años luz en sus conocimientos respecto de otros por los cuales "las chicas suspiraban".

El estado civil y la familia
Este es otro dato que suele verse junto a la fotito. "Casado con fulana de tal desde hace 20 años, padre de 2 hijos ....." nos preguntamos si habrá alguno por ahí que incluya las mascotas, hábitos deportivos y grupo y factor sanguíneos.
¿Que tiene que ver todo esto con los conocimientos que alguien pueda tener sobre un tema? No conocemos a nadie que haya incrementado sus conocimientos por el mero hecho de haberse casado o de tener hijos. Tampoco sabemos de persona alguna que por el hecho de ser soltero o divorciado o no tener hijos haya sufrido un deterioro en su intelecto.

Nuestra conclusión: si alguien es tan frívolo que seleccionará a un profesional porque le gustó la fotito o porque tiene 2 hijas casaderas, ese va por mal camino... Lo que sí es seguro es que a sus vacas o al maíz no les van a importar ni beneficiar estos datos.
Nos gustaría ver en cambio páginas de profesionales que además de incluir su título, cosa que corresponde para que la gente sepa la formación que supuestamente la persona pueda haber adquirido, presente una larga lista de sus trabajos a disposición de aquellos que quieran consultarlos, como ésta elaborada por el Dr. Luis F. Hernández:
http://www.criba.edu.ar/cerzos/sunflowers/girasol.html

Estos comentarios no se refieren a instituciones ni personas en particular (o tal vez si, pero no importa), y sólo deseamos incluirlos en el sitio a modo constructivo, ya que creemos que es fundamental para los profesionales jóvenes entender que "el hábito no hace al monje" y que con sólo un título bajo el brazo no se tiene la llave para la solución de todos los problemas. Hace falta sentarse a estudiar, analizar, adquirir un formación sólida y hacerse permanentemente esta pregunta ¿realmente será así?. Todo esto llevará a un mejor desempeño de los profesionales, incrementará la confianza de los productores y el sistema llegará algún día a funcionar aceitadamente.

Quedan muchas cosas más por decir, pero creemos que de todo lo anterior se desprende fácilmente qué es lo que los productores necesitan y principalmente lo que NO necesitan.

La mezquindad, la soberbia y la desconfianza jamás han dado buenos frutos.

Bacardit - Vélez (18/06/2001)

ZOE Tecno-Campo