enviado 28-03-2008 12:01
Hola PaúlEn cuanto a la dieta es muy difícil predecir sin hacer un análisis de suelos y mirar la calidad del forraje y del concentrado o alimento casero que les esta suministrando pero acá le aclaro unos puntos que debe tener en cuenta:
Cuando la vaca pastorea o ingiere forraje picado la masticación inicial es limitada completándose más tarde durante el período de la rumia.
La rumia es el proceso por el cual los contenidos del rumen son completamente mezclados y adónde las partículas más grandes y menos digeridas son re-dirigidas hacia arriba, regurgitadas, masticadas y tragadas nuevamente. Este proceso se repite una y otra vez hasta que las partículas alcanzan un tamaño lo suficientemente pequeño y un área de superficie relativamente grande que permite a las bacterias y protozoarios del rumen digerirlas más eficientemente. Llegado el momento las partículas de alimento abandonan el retículo-rumen y entran al omaso en su ruta hacia el estómago verdadero, el abomaso.
Además de fraccionar el forraje en partículas más pequeñas, la masticación estimula la producción de saliva rica en bicarbonato. La saliva es esencial para neutralizar la acidez que resulta de los ácidos grasos volátiles producidos de forma continua por los microbios del rumen.
Los carbohidratos estructurales (la “fibra” del forraje) suministran el estímulo físico para el inicio de la rumia y juegan por lo tanto un papel importante en el mantenimiento de la integridad y funcionamiento del rumen.
Las partículas de forraje están recubiertas por una cutícula en toda su superficie con excepción de los extremos adónde fueron cortadas. En el campo está cutícula protege a las hojas y los tallos de las pérdidas excesivas de humedad y de la entrada de diversos agentes infecciosos. Las superficies recubiertas con la cutícula son maceradas durante la rumia, lo que permite a los microbios del rumen colonizar el contenido digestible de las células vegetales.
Sin embargo cuando el tamaño de partícula de la dieta es demasiado pequeño, la capacidad de rumiar se altera, lo que disminuye la capacidad de neutralizar la acidez y la motilidad del rumen. Esto puede resultar en problemas metabólicos asociados.
Las vacas, la fermentación en el rumen y la fibra efectiva
Las mejoras genéticas en la producción de leche han ido de la mano con el desafío nutricional de la vaca lechera.
En dietas basadas en forrajes la energía tiende a ser diluida. En consecuencia las dietas han cambiado de aquellas basadas en forrajes en el pasado a las del presente con una mayor densidad energética. La ingesta adecuada de nutrientes ha sido posible gracias al picado del forraje y la inclusión de concentrados y subproductos.
Como resultado de estos cambios los nutricionistas han debido recurrir al uso de aditivos para estabilizar las condiciones del rumen. El bicarbonato de sodio, el óxido de magnesio, y el sesquicarbonató de sodio se han usado solos o en combinación para amortiguar el pH ruminal, cuando se suministran a las vacas lecheras dietas con una alta relación grano-concentrado.
Consumo de fibra recomendado
Las vacas consumen una cantidad máxima de NDF cercana al 1.2% del peso corporal, lo cual ha sido denominado efecto de “llenado” y es regulado por la distensión del rumen. Una vaca de 1,350 libras de peso consumirá entonces 16 libras de NDF o aproximadamente 50 libras de materia seca de una dieta que contiene 32% de NDF. Cuando sólo el NDF del forraje es considerado, el límite para el llenado ruminal parece ser algo más bajo ubicándose entre el 0.75 y el 1.1% del peso corporal.
El consumo de forrajes maduros de alta concentración en fibra es limitado cuando se lo compara con forrajes ofrecidos en estado vegetativo temprano. La disminución en el tamaño de la partícula de forraje puede modificar esta regla hasta cierto punto, ya que permite una salida más rápida del alimento del rumen y el reinicio más rápido del consumo.
Sin embargo, cuando el tamaño de partícula del forraje o la ración total es muy pequeño se debería usar un mínimo de consumo de NDF mayor al 0.85% del peso vivo. Cuando disminuye el NDF de la dieta, es necesario aumentar la cantidad de NDF del forraje y suministrar más carbohidratos no fibrosos (Tabla 1) si se quiere aumentar la producción de leche.
El desafío con vacas lecheras de alta producción es el compromiso entre la necesidad de dietas ricas en energía
Composición porcentual de la dieta basal y alimento balanceado elaborado con materias primas locales.
Tratamientos (%)
Ingredientes T1 T2 T3
Dieta básica:
Pastoreo Pastoreo
Bagazo de caña molida Melaza
Mezcla mineral completa
Estrategia de suplementación:
Residuo de tomate (húmedo)
Impureza de sorgo
Urea
Minerales
Legumbre de samán molido
FORRAJES. En general, los forrajes son las partes vegetativas de las gramíneas o de las leguminosas que contienen una alta proporción de fibra (más de 30% de fibra neutro detergente). Los forrajes son requeridos en la dieta en una forma física grosera (partículas de más de 1 o 2 mm . De longitud).
Los forrajes pueden ser pastoreados directamente, o cosechados y preservados como ensilaje o heno. Según la etapa de lactancia, deben estar formando parte de casi un 100% (en vacas no-lactantes) a no menos de un 30% (en vacas en la primera parte de lactancia) de la materia seca en la ración. Las características generales de los forrajes son las siguientes:
• Volumen: El volumen se encuentra limitado por lo que puede comer la vaca. La ingestión de energía y la producción de leche pueden estar limitadas si hay demasiado forraje en la ración. Sin embargo, los alimentos voluminosos son esenciales para estimular la rumia y mantener la salud de la vaca.
• Alta Fibra y Baja Energía: Los forrajes pueden contener de 30 hasta 90% de fibra (fibra neutra detergente). En general, cuanto más alto es el contenido de fibra, más bajo es el contenido de energía del forraje.
• Contenido de proteína variable: Según la madurez, las leguminosas pueden tener 15 a 23% de proteína cruda, las gramíneas contienen 8 a
18% proteína cruda (según el nivel de fertilización con nitrógeno) y los residuos de cosechas pueden tener solo 3 a 4% de proteína cruda (paja).
Desde un punto de vista nutricional, los forrajes pueden variar desde ser alimentos muy buenos (pasto joven y suculento, leguminosas en su etapa vegetativa) a muy pobres (pajas y ramoneos).
gramíneas y Leguminosas Forrajes de alta calidad pueden constituir dos tercera partes de la materia seca en la ración de vacas, que comen 2.5 a 3% de su peso corporal como materia seca (ejemplo, una vaca de 600 kg . puede comer 15 a 18 kg . de materia seca en un forraje bueno). Forrajes de buena calidad, suministrados en raciones balanceadas, proveen mucho de la proteína y energía necesarias para la producción de leche.
Residuos de cosechas y subproductos agroindustriales de baja calidad nutritiva
Los residuos son las partes de las plantas que se quedan en el campo después de cosechar el cultivo principal (por ejemplo panca de maíz, paja de cereales, bagazo de caña de azúcar, heno de maní). Los residuos pueden ser pastoreados, procesados como un alimento seco, o convertidos a ensilaje. Estos:
• Son un alimento barato y voluminoso;
• Son altos en fibra indigestible debido a su contenido alto de lignina (tratamientos químicos pueden mejorar su valor nutritivo);
• Son bajos en proteína cruda;
• Requieren suplementación adecuada especialmente con proteína y minerales;
• Deben picarse durante su cosecha o antes de ser suministrados;
• Pueden ser incluidos en las raciones de vacas no-lactantes que tienen demandas menores de energía.
Ejemplos de Alimentos Concentrados
Granos de cereales (cebada, maíz, sorgo, arroz, trigo) son alimentos de alta energía para las vacas lecheras, pero son pobres en proteína. Granos de cereales aplastados o rotos son fuentes excelentes de carbohidratos fermentables (almidón) lo cual aumenta la concentración de energía en la dieta. Sin embargo, demasiado grano de cereales en la dieta (más de 10 a 12 kg ./vaca/día) reduce la masticación (rumia), interfiriendo con la función del rumen y reduciendo el porcentaje de grasa en la leche.
Los tratamientos industriales de granos de cereales producen numerosos subproductos cerealeros que tienen valores nutritivos diversos:
• Harina de gluten de maíz producida por la molienda húmeda del almidón de maíz. Es una fuente excelente de proteína ( 40 a 60%) y energía. Los salvados de granos de cereales (arroz y trigo) agregan fibra a la dieta y contienen de 14 a 17% de proteína. El salvado de trigo es una fuente buena de fósforo y funciona como laxativa. Las cáscaras de algunos granos de cereales (cebada, avena, trigo) contiene solo 3 a 4% de proteína y 85 a 90% de fibra altamente indigestible.
• Subproductos de cervecería y destilería de granos de cereales son buenas fuentes de carbohidratos lentamente digestibles y de proteína ( 20 a 30%).
Rebrotes de malta (granos germinados de cebada) tienen un sabor amargo y usualmente se mezclan con otros alimentos.
• Raíces y tubérculos (zanahorias, mandioca, remolacha, papas y nabos) son usualmente palatables y buenas fuentes de carbohidratos fácilmente fermentables (energía) pero bajos en proteína (menor de 10%).
• Subproductos de la industria azucarera (melaza, remolacha azucarera) usualmente son altos en fibra fácilmente digestible (remolacha) o azucares sencillos (melaza) que los hacen alimentos palatables.
• Ciertas plantas acumulan lípidos en sus semillas (semillas oleaginosas). Muchas de estas crecen en el trópico y subtrópico (soja, maní, algodón) pero algunas son producidas en los países templados (lino, canola -o colza-, girasol). Las semillas oleaginosas enteras pueden servir como alimentos de alta energía pero usualmente contienen sustancias anti-nutricionales. Con más frecuencia las harinas de semillas oleaginosas, producidas como subproducto de la extracción del aceite y que contienen
30-50% de proteína, son usadas como alimentos proteicos.
• Semillas de leguminosas (habas, garbanzos, guisantes) contienen sustancias anti-nutricionales, pero después de procesamiento adecuado son una buena fuente de energía y proteína.
• Proteínas de origen animal (harinas de carne o hueso, de plumas y de pescado) usualmente son resistentes a la degradación en el rumen y pueden servir como buenas fuentes de fósforo y calcio. Deben ser manejadas con cuidado para evitar riesgos de transferencia de infecciones. El suero de leche, un subproducto lácteo, contiene alta cantidad de lactosa (azúcar de la leche) y además contiene algo de proteína y minerales. Sin embargo estos nutrientes pueden estar muy diluidos si no se seca el suero.
MINERALES Y VITAMINAS
Los minerales y vitaminas son de gran importancia en la nutrición. Las deficiencias de los mismos pueden resultar en perdidas económicas grandes. En las vacas lactantes, los macro minerales de principal importancia son cloruro de sodio (NaCl), calcio (Ca), fósforo (P), y a veces magnesio (Mg) y azufre (S). La fiebre de leche en los primeros días de la lactancia se debe a un desequilibrio en el metabolismo del calcio.
El fósforo es esencial para mantener una buena fertilidad en el hato.
Casi todos los alimentos, con excepción de urea y grasa, contienen al mínimo cantidades limitadas de minerales. Debido a que las leguminosas contienen más calcio que las gramíneas, las raciones basadas en leguminosas requieren menos suplementación con calcio. La melaza es rica en calcio y los subproductos de origen animal son buenas fuentes de calcio y fósforo. El cloruro de sodio es el único mineral que se puede ofrecer ad-libitum (en bloques). La suplementación mineral de la dieta de la vaca lechera es usualmente entre 0 y 150 g/vaca/día. Una mezcla de minerales que contiene calcio, fósforo o ambos (por ejemplo fosfato dicálcico) puede ser requerida según los ingredientes de la ración. Los forrajes verdes usualmente contienen bajos niveles de fósforo en relación a las necesidades de la vaca. El ensilaje de maíz contiene poco calcio y fósforo y requiere suplementación con ambos minerales.
Los microminerales son requeridos en cantidades muy pequeñas y usualmente son incluidos como un premezclado en el concentrado.
Las vitaminas A, D y E son de suma importancia. La vitamina A es muy probable que este en cantidades deficientes en un invierno largo o durante una sequía prolongada. Los microbios del rumen sintetizan vitaminas del complejo B, C y K y, en consecuencia, normalmente no hay que suplementar estas vitaminas.
Espero con todo esto le quede mas claro lo de hacer dietas y que el aporte le sea útil
Cordialmente,
SANDRA LISSETE RICAURTE GALINDO